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lunes, 20 de abril de 2015

España se ha montado otra vez en el vagón de los videojuegos como proveedor, no solo como consumidor, algo que ha pasado contadas veces en este país con juegos como "Commandos" y que se dejó ver por última vez con el "Castlevania: Lord of Shadows" de Mercury Steam. Y hemos vuelto a hacer sonar la campana.

La plataforma Kickstarter ha coconseguido, de nuevo, cumplir un sueño, y hay que alabar el trabajo que los chicos de Fictiorama Studios han conseguido hacer con un presupuesto tan dispar con los que se manejan en esta industria, $51,501.Han conseguido poner a nuestra industria del entretenimiento en los puntos de mira internacionales.

Dead Synchronocity: Tomorrow Comes Today es una vuelta a un estilo que, por desgracia, lleva unos cuantos años muerto, las aventuras gráficas clásicas del "point & click", que tuvieron su auge en los años 90 y que hoy en día solo tienen presencia como reediciones, como es el caso de los archiconocidos "Broken Sword", "Day of Tentacle" o el genial "Monkey Island". Y no se queda por detrás.

Partimos de un comienzo usado y recurrido por la industria videojueguil y del cine infinidad de veces. el mundo se ha ido al carajo y nosotros hemos sobrevivido, perdiendo la memoria de paso. Otro más, si no fuera por un planteamiento acorde con el entorno y la situación que nos rodea. Y es que desde el principio nos muestra que el mundo ya no es lo que era, y que en esta nueva sociedad "Hay que estar dispuesto a hacer lo que sea para sobrevivir"
"La Gran Ola" es como denominan los supervivientes a la catástrofe que ha radicalizado y revolucionado el mundo, dejando una enfermedad contagiosa y mortal y a "Los disueltos", los pobres desgraciados que han sufrido contagio, y nuestro protagonista en un estado de perdida de memoria. Contar más sería un pecado que provoque spoiler, así que el resto dejaremos que lo descubráis por vuestra propia mano.

La estética de juego está fuertemente apoyada en los trazos y el desarrollo típico del comic europeo, y en algunos momentos las cinemáticas nos recordarán otras viejas glorias como el "Comix Zone" de Sega, pero hasta ahí las similitudes. Unos entornos sencillos, pero bien creados y animados, consecuentes y con muchos aciertos y algún que otro fallo menor (a veces las proporciones en pantalla son un poco desconcertantes). Pero si que hemos de alabar los momentos en los que Michael, nuestro protagonista, sufre las inexplicables visiones. Una pequeña maravilla visual y un dechado de efecto especial que logran anclar y transgredir con una habilidad maravillosa.
La música, a cargo del grupo de Rock independiente Kovalsky consigue una inmersión total en el videojuego, con unas melodías acertadas y acordes al mundo que nos rodea, si bien hay contadas situaciones (se podrían contabilizar con los dedos de una mano) en que la melodía parece sacada fuera de sitio, ya sea por un cambio brusco en el contexto general o un contrapunto en la melodía. Y eso no tiene porque ser malo. 

Los puzzles típicos de este estilo, con su inventario bien organizado y toda la información que nos proporciona el entorno, van desde los más sencillos a algunos aberrantemente difíciles, ya no por la dificultad que entrañan, si no por la longitud de los mismos. Cuando creías haber conseguido tu propósito, aún le falta un poquito más, y eso puede llegar a ser frustrante. Más de una vez le hemos dado a "guardar" con infinidad de improperios en la mente, pero siempre hemos vuelto, ya más calmados, para volver a intentarlo y seguir adelante. Y no es que el juego sea difícil, pero hay que pensar lo suyo para sacarlo adelante. Porque, nos guste o no, y pese a la posibilidad de desarrollar diferentes rompecabezas a un mismo tiempo, el juego es de desarrollo lineal, y si hay que superar un obstáculo para poder avanzar, no se puede tomar un rodeo. O pasas por aquí, o no pasas.

Hasta ahora prácticamente todo han sido bondades (y alguna que otra detracción), pero es aquí donde llegamos al punto álgido. La mayor virtud, y a la vez lo que más desconcierto nos causa este título es la verdad subyacente en su desarrollo. No es de las historias que oyes (o juegas) y dejas pasar. No. El mensaje es profundo y cala, planta una semilla de desasosiego en tu mente y te hace pensar. ¿Y sí...? ¿Qué haría yo en caso de...? Es eso precisamente lo que convierte a Dead Synchronocity: Tomorrow Comes Today en un juego adulto y oscuro, con la promesa de una desagradable muerte a la vuelta de cada esquina, y muy capaz de equipararse a grandes juegos del estilo. Y ya no hablemos del final, dificilmente predecible y que causa un desasosiego y una picazón cerebral que en la redacción nos ha tenido mirando el techo por las noches dos o tres jornadas. Pero eso esperamos que lo descubráis vosotros mismos.

 En definitiva, estamos frente a un juego pequeñito, modesto, barato, pero que no adolece de ningún mal típico de estas ¿desventajas? y que presenta un gran número de bondades propias de grandes juegos, y no solo eso, si no que te garantiza un entretenimiento bastante largo, adulto y totalmente vigente, donde la realidad y la ficción se dan la mano de una forma muy elocuente y creíble.  Dead Synchronocity es una pequeña joya que agradecemos que los chicos de Fictiorama Studios nos hayan dado a probar.

Disfrutad de él.

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